Algunas notas sobre la controversia iniciada por nuestro contertulio venezolano.
En primer lugar, Bolivar, a pesar de su título de Libertador, siempre será visto como un tirano e invasor en tierras del Perú. Por que lo era y porque además los peruanos somos noveleros, cortesanos y desagradecidos.
En épocas de la Independencia éramos Realistas y la mayoría peleábamos bajo las banderas del tirano Borbón. Por otra parte existian tres corrientes independistas. Una autóctona que respondía a los intereses de caciques como Tupac Amaru II y luego Pumacahua. Otra sureña, empujada por los intereses de Buenos Aires y Santiago de Chile y la última, la del recientemente desenterrado Bolivar.
De los caciques no hablemos ya que ahí quedaron, desposeidos en sus serranías para de vez en cuando explotar en orgías de terror.
San Martín por otra parte, una vez destruido su sueño de crear una monarquía en nuestras tierras incas y asesinado Monteagudo abandonó Ámerica en dirección a un exilio honroso en un continente en el cual había pasado la mayor parte de su vida. Pero quedó Chile y caudillos como Gamarra defendiendo los intereses políticos de quienes se opusieron a una Federación en la que Bolivia mandaba, conflicto que se definiría en las alturas de Yungay con la victoria del ejercito restaurador.
A Bolivar se los dejo para que se diviertan vicariamente castigando a su encarnación actual. Pero hay que aclarar que el gran genio militar de la independencia no fue él sino Sucre y fue este último quien, en contra de la política de Simón quien excediéndose en sus poderes liberó el Alto Perú del poder administrativo de la Audiencia de Charcas de quien en realidad dependía.
Guayaquil por otra parte si dependía del Virreynato del Perú y no de la Audiencia de Quito. Logró su independencia bajo las armas de Bolivar y ahí él recibió como anfitrión a San Martín. Luego intentamos recuperarla sin éxito. Ahora mantiene una confrontación regional con el poder Quiteño.
En lo que respecta al Marqués baste decir que fue un hijo de su tiempo. Como anota Ignacio, responsable de la cultura mestiza que querámoslo o no, somos. Pizarro se casó con una india de sangre imperial y el último de su dinastía, Gonzalo, levantó armas en contra de los Austrias y de haber sido triunfador el mapa de Ámerica hubiera sido diferente. Para aquellos que se animen a visitar Madrid verán que en el frontis del Palacio Real están las estatuas de Huasvar y Monctesuma. Ellos no nos han exorcizado.
Alberto
No hay comentarios:
Publicar un comentario